18 de noviembre de 2014

PATADA A LA ATMÓSFERA: La fauna en el llano estacado.




LA FAUNA EN EL LLANO ESTACADO



El que no ha roto a caminar por su propio pie y camina a lomos de otro; y presto sienta cátedra: el fanático.

El que cree haber llegado y simplemente se ha detenido; el Llano Estacado está lleno de sus cruces: el vanidoso.

El que piensa poder encontrar mientras rechaza poder ser encontrado; se muestra incapaz de identificar el misterio cuando lo tiene delante de las narices: el orgulloso.

El que niega la experiencia de que le informan los cinco sentidos y el que rechaza la vivencia que surge del interior: el fundamentalista.

El que nunca tiene ninguna certeza de nada, hoja al viento: el escéptico.

El que rechaza buscar no estará preparado para descifrar el misterio en su última hora; para él, cada hora podría ser la hora última y la hora desamparada: el ignorante.

El que sin buscar sufre cosas terribles y entra sin ser consciente en ese terreno donde puede ser encontrado y sorprendido: el inconsciente, el pueblo.

Es la suya la revelación súbita del místico que exhorta a Dios o inquiere al vacío universo...quizás porque, como dice el Éxodo, a Dios llegó el gemido de su pueblo, no el eco de su oración: el profeta.

14 de noviembre de 2014

ÍNDICE de PATADAS A LA ATMÓSFERA



ÍNDICE  de PATADAS A LA ATMÓSFERA


1. PRIMERA: EL EMBUSTE AUTONÓMICO
2. SEGUNDA: ¡Poneos en marcha!
3.TERCERA: Un Blesa cualquiera

TERCERA: Un Blesa cualquiera...



Imagina a un Blesa cualquiera desnudo en la plaza del ayuntamiento de Madrid, cosechando el silencioso desprecio de la multitud. Y también...Imagina a un Blesa cualquiera perfectamente trajeado, altanero y ufano en el balcón del Ayuntamiento de Madrid mientras es aplaudido por un millón de personas.
En ambos casos, él depende absolutamente del dictamen de los demás. Él sabe que es un sinvergüenza pero su íntimo regocijo es saberse a salvo, resguardado por la serie de trampas, tretas y añagazas con que esconde su delictuosa vida a la opinión pública. Como sinvergüenza que es, su mente únicamente está dotada de raciocinio, de racionalidad, pero su espíritu carece de razonabilidad; el concepto que tiene de sí mismo y su importancia todo lo justifica, su egolatría serena y acalla su conciencia. Así es la vida del cínico corrupto, incapaz de actuar según los dictados de una conciencia acallada, encerrada tras la máscara. Solo le mueve su interés…Ese será, su propio interés, la fuerza que le mueve como hombre público; su freno es la posibilidad de ser cogido con las manos en la masa, su verdadero drama es que le pillen. En ningún caso se valora a sí mismo como sinvergüenza: por eso es precisamente un sinvergüenza. En ningún caso es una toma de conciencia lo que le pone triste. Para él existe un único arrepentimiento…

“Me arrepiento de…que me hayan pillado

6 de noviembre de 2014

EL FILÓSOFO A RAS DE SUELO



¿QUÉ HACE AL FILÓSOFO? EL FILÓSOFO A RAS DE SUELO



¿Qué hace al filósofo?

Dos cosas:

1-Una propensión a la filosofía

2-Unido a lo anterior, el sufrimiento


De acuerdo con esto hay dos tipos de filósofos y dos tipos de respuesta:

A-El filósofo frío, inconmovible, idealista, el que habla a la razón. Parte de la fe o de la falta de ella pero su fe o ausencia de fe no se han visto conmovidas porque no ha padecido un sufrimiento intolerable. Su pensamiento está alejado del suelo. Elabora cosmovisiones con traducción geoestratégica, descendente de los cósmico, divino o no. Por ello su afán es colectivo. Todos somos células del cuerpo de la Humanidad; en este sentido, la peripecia individual es un aburrimiento que al individuo toca vivir. Nuestro amigo no mancha su traje con el barro existencial. La suma de todas las orientaciones siempre está en la dirección ("imposible no estarlo") del devenir de la Historia.

Su fe o falta de fe no han sido conmovidas...


Pero el sufrimiento lo cambia todo... 


B- El filósofo a ras de suelo. Iracundo, exhortativo, intenso, eléctrico...directo al hombre.

Enfadado, inquiere al mundo y a su relación con el mundo, a su propio modo de estar. Partiendo de la fe o de la falta de ella, puede caer en la esperanza mística o bien en la desesperación irracional, órfica, no olímpica, caótica: la verdadera desesperación, la que puede entroncar con el problema del suicidio. No, no es suya la desesperación cosmológica del científico o del filósofo idealista. La verdadera desesperación es desesperación existencial.

El filósofo a ras de suelo vive con pasión destructiva o vivificante el asunto existencial porque no se conforma...porque quiere construir o destruir...pero es en suma inconformista con lo que le ha tocado. Su fe o falta de fe se ve comprometida y violentada. No se niega al ejercicio de especulaciones más altas, pero siempre con centro (para bien o para mal) en el hombre. Sin esta dimensión existencial, la otra filosofía nunca pasa de brillante constructo mental que no llega al corazón.